El 31 de enero de 1989, Colombia depositó el instrumento de adhesión al Tratado Antártico suscrito en Washington el primero de diciembre de 1959. Desde entonces en su calidad de miembro adherente, el país tiene voz pero no voto en los asuntos antárticos. Hasta el 2013 se desarrollaron una serie de actividades que buscaron mantener viva la presencia de Colombia en el continente blanco, sin embargo estas no permitieron definir una clara hoja de ruta hacia la consolidación de un programa antártico colombiano.
La importancia geopolítica, ambiental y climática de la Antártida en el presente y futuro de la humanidad, es reconocida en el país; consecuentemente se define el interés nacional de que Colombia se convierta en miembro consultivo del Sistema del Tratado Antártico, con lo cual podrá tener voz y voto cuando a futuro se decida sobre asuntos antárticos que sin lugar a dudas, afectarán a la población y territorio colombianos.
Para lograr esta meta, Colombia debe demostrarle a la comunidad internacional su interés en participar activamente de las investigaciones que se desarrollan en diferentes campos, con el fin de conocer, proteger y monitorear la Antártida, así como los procesos derivados del cambio climático global que afectan a este continente. Algunos aspectos sobre la importancia del continente austral a tener en cuenta son: es el cuarto continente en extensión y almacena la mayor reserva de agua dulce del planeta; es el motor termodinámico que genera la circulación profunda de los océanos, afectando en gran medida el clima y las variaciones en el nivel medio del mar; cuenta con ecosistemas y organismos únicos con la capacidad en sobrevivir condiciones extremas, los cuales podrán tener aplicaciones farmacéuticas, entre otras; este continente mantiene una conexión climática, biológica y física con el territorio marítimo colombiano, y la relación del ser humano con este frágil ecosistema polar será cada vez más dinámica.
